Qué ha aprobado el Gobierno y en qué punto está
El 26 de mayo de 2026 el Consejo de Ministros aprobó el Proyecto de Ley Orgánica para el buen uso y la gobernanza de la Inteligencia Artificial. Llegó al Congreso el 28 de mayo y se publicó en el Boletín Oficial de las Cortes el 12 de junio.El 26 de mayo de 2026 el Consejo de Ministros aprobó el Proyecto de Ley Orgánica para el buen uso y la gobernanza de la Inteligencia Artificial. Llegó al Congreso de los Diputados el 28 de mayo y se publicó en el Boletín Oficial de las Cortes Generales el 12 de junio de 2026.
Primer matiz importante: es un proyecto de ley, todavía en tramitación parlamentaria. Puede cambiar por enmiendas antes de aprobarse. Si lees titulares que dicen «la nueva ley obliga a…», están corriendo más de lo que toca.Y aquí el primer matiz importante, porque casi nadie lo cuenta bien: es un proyecto de ley, todavía en tramitación parlamentaria. Puede modificarse mediante enmiendas antes de aprobarse definitivamente. Si lees titulares que afirman que «la nueva ley española ya obliga a…», están corriendo más de lo que la realidad permite.
Segundo matiz, y este es el que de verdad te afecta: esa ley no crea las obligaciones. Las obligaciones vienen del Reglamento Europeo de IA (el AI Act), que es de aplicación directa y ya está vigente. Lo que hace la ley española es designar quién vigila —la AESIA— y fijar las multas.Segundo matiz, y este es el que de verdad te afecta: esa ley española no crea las obligaciones. Las obligaciones vienen del Reglamento (UE) 2024/1689, conocido como AI Act, que es un reglamento europeo de aplicación directa y ya está vigente sin necesidad de que España haga nada. Lo que hace el proyecto de ley español es completar su aplicación: designar a las autoridades que vigilan —con la AESIA, la Agencia Española de Supervisión de la Inteligencia Artificial, como eje— y establecer el régimen sancionador nacional.
Traducido: no esperes a que se apruebe la ley española para actuar. Lo que te obliga ya está en vigor.Traducido a lo práctico: no tiene ningún sentido esperar a que se apruebe la ley española para ponerse en marcha, porque lo que te obliga ya está en vigor desde hace meses. Lo único que llega con la ley es quién te puede pedir cuentas y cuánto te puede costar.
Quién responde si algo va mal: tu empresa
Esta es la parte que más sorprende. El reglamento distingue entre quien fabrica el sistema de IA (el proveedor) y quien lo usa en su actividad profesional: el responsable del despliegue. Si pones un chatbot delante de tus clientes o generas contenido con IA, ese responsable eres tú.Esta es la parte que más sorprende a los dueños de pyme, y la que conviene entender antes que ninguna otra. El reglamento distingue entre quien fabrica el sistema de inteligencia artificial —el proveedor— y quien lo usa en su actividad profesional, que es el responsable del despliegue. Si pones un chatbot delante de tus clientes, publicas textos asistidos por IA o generas un vídeo con un avatar, ese responsable del despliegue eres tú, no la empresa que te vendió la herramienta.
Y esto tiene una consecuencia muy concreta: quien responde ante un cliente, ante una autoridad administrativa o ante un juez sigue siendo tu empresa. No el fabricante del modelo, ni la agencia que te lo implantó.Y eso tiene una consecuencia muy concreta que conviene decir sin rodeos: quien responde ante un cliente, ante una autoridad administrativa o ante un órgano judicial sigue siendo tu empresa. No el fabricante del modelo, no la plataforma, y no la agencia que te lo implantó. Puedes tener el mejor proveedor del mundo y seguir siendo tú quien tenga que demostrar que usaste el sistema correctamente.
El artículo 26 concreta esos deberes: usar el sistema siguiendo las instrucciones del proveedor, adoptar medidas de supervisión y conservar los registros que generen determinados sistemas.El artículo 26 del reglamento concreta esos deberes del responsable del despliegue: usar el sistema siguiendo las instrucciones del proveedor, adoptar medidas de supervisión humana y, cuando corresponda, conservar los registros que generen determinados sistemas. Es decir: no basta con comprar bien, hay que usar bien y poder demostrarlo.
Las multas van a la empresa que usa la IA
Incumplir obligaciones del responsable del despliegue —no avisar de que es una IA, no marcar el contenido generado, usar un sistema de alto riesgo sin supervisión humana— puede sancionarse con hasta 15 millones de euros o el 3% de la facturación mundial. Para pymes se aplica la cifra menor y el artículo 99 modula según gravedad, tamaño y cooperación. Lo importante: la sanción va a la empresa que usa el sistema, no a quien se lo vendió.Incumplir obligaciones que corresponden al responsable del despliegue —no avisar de que el interlocutor es una IA, no marcar el contenido generado artificialmente, o usar un sistema de alto riesgo sin seguir las instrucciones ni garantizar la supervisión humana— puede sancionarse con hasta 15 millones de euros o el 3% del volumen de negocio mundial anual. Para pymes se aplica la cifra menor de las dos, y el artículo 99 modula la sanción según la gravedad, el tamaño de la empresa y su grado de cooperación. Pero el punto importante es quién la recibe: la empresa que usa el sistema, no quien se lo vendió.
Obligación 1, ya vigente: formar a tu equipo
De todo el reglamento, hay un artículo que aplica a prácticamente cualquier negocio que use IA y que casi nadie conoce: el artículo 4, alfabetización en IA. Está en vigor desde el 2 de febrero de 2025.De todo el reglamento europeo, hay un artículo que aplica a prácticamente cualquier negocio que use inteligencia artificial y que casi nadie conoce: el artículo 4, sobre alfabetización en IA. Y no es futuro: está en vigor desde el 2 de febrero de 2025.
Obliga a proveedores y a quienes despliegan sistemas de IA a garantizar un nivel suficiente de alfabetización en IA del personal que los maneja. Y no tiene umbral de tamaño: aplica igual a un autónomo, a una micropyme y a una multinacional.Lo que dice, en esencia, es que tanto los proveedores como los responsables del despliegue de sistemas de IA deben garantizar un nivel suficiente de alfabetización en IA de su personal y de quienes operen esos sistemas en su nombre. Y aquí está la clave: no tiene umbral de tamaño. Aplica exactamente igual a un autónomo que a una micropyme o a una multinacional, siempre que se use IA en la actividad.
Si tu equipo usa IA, tienes que formarlo. Y eso ya no es opcional
El reglamento no exige un certificado oficial concreto: pide una formación proporcional al puesto y al riesgo del sistema que se usa, y evidencia razonable de que existe. Alguien que revisa currículums con IA necesita más que quien solo pide borradores de email.El reglamento no exige un certificado oficial concreto ni un número de horas: pide una formación proporcional al puesto y al nivel de riesgo del sistema que se utiliza, y evidencia razonable de que esa formación existe. No es lo mismo alguien que criba currículums con IA —eso es un sistema de alto riesgo— que alguien que solo le pide borradores de email. Pero en ambos casos hay que poder demostrar que la persona sabe lo que está haciendo.
Lo que muchas empresas creen que ya tienen cubierto (y no cuenta)
No cuentan: un email informativo, un PDF de normas en una carpeta compartida sin registro de quién lo ha leído, que alguien hiciera un curso por su cuenta, o un curso genérico de introducción a la IA que no menciona vuestras herramientas ni vuestros casos. Ese último es el más caro: cuesta dinero y aun así se queda corto, porque el reglamento pide formación proporcional y un contenido genérico nunca lo es.Esto es lo que nos encontramos una y otra vez, y casi nunca sirve: un email informativo o un mensaje en el chat interno —eso es comunicación, no formación—; un PDF de normas colgado en una carpeta compartida sin registro de quién lo ha leído; que alguien hiciera un curso por su cuenta o que «se maneje bien» con la herramienta; o un curso genérico de introducción a la inteligencia artificial que no menciona vuestras herramientas ni vuestros casos reales. Ese último es el error más caro, porque cuesta dinero y aun así se queda corto: el reglamento pide formación proporcional al puesto y al riesgo, y un contenido genérico nunca lo es.
Y aquí toca ser honestos con el riesgo, porque circula mucho titular alarmista: el artículo 4 no lleva aparejada una multa propia y directa. Nadie va a llamar a tu puerta solo para sancionarte por no haber formado al equipo.Y aquí toca ser honestos con el riesgo real, porque circula mucho titular alarmista y la exageración no ayuda a nadie: el artículo 4 no lleva aparejada una multa propia y directa. Nadie va a llamar a tu puerta únicamente para sancionarte por no haber formado a tu equipo. Si alguien te lo vende así, te está vendiendo miedo.
El riesgo es otro, y es bastante más probable: la falta de formación casi nunca aparece sola. Sale a la luz cuando ya hay una comprobación abierta por otro motivo —una reclamación, la auditoría de un cliente grande, un concurso público— y entonces agrava el expediente en lugar de aliviarlo.El riesgo real es otro, y es bastante más probable. La falta de formación casi nunca aparece sola: sale a la luz cuando ya hay una comprobación abierta por otro motivo —una reclamación de un cliente, la auditoría de un cliente grande que te exige acreditar cómo usas la IA, un concurso público, una revisión de tus sistemas—. Y en ese momento agrava el expediente en lugar de aliviarlo.
Al revés también funciona: la formación documentada es justo lo que demuestra que actuaste con diligencia. Y ojo con el efecto acumulación: una IA que trata datos personales sin garantías puede tocar a la vez el reglamento de IA y la normativa de protección de datos — dos marcos y dos autoridades distintas.Y funciona igual en el otro sentido: la formación documentada es precisamente lo que demuestra que actuaste con diligencia. Es la diferencia entre presentarte con un expediente ordenado y presentarte con las manos vacías, y ante una autoridad esa diferencia pesa. A eso hay que sumar el efecto acumulación: un sistema de IA que trata datos personales sin las garantías adecuadas puede tocar a la vez el reglamento de IA y la normativa de protección de datos — son dos marcos distintos con dos autoridades distintas.
Conclusión práctica: lo que se te pide no es un título. Es que la formación exista, encaje con el puesto y quede documentada. Si no hay registro, a efectos de una comprobación es como si no se hubiera hecho.La conclusión práctica es simple: lo que se te pide no es un título oficial ni un número de horas. Es que la formación exista, sea adecuada al puesto y quede documentada. Y esto convierte al artículo 4 en una de las obligaciones más fáciles de verificar de todo el reglamento: no hay zona gris. Si no queda registro de quién se formó, cuándo y sobre qué, a efectos de una comprobación es como si no se hubiera hecho.
Obligación 2, desde el 2 de agosto: decir que es una IA
La segunda obligación que te afecta directamente es el artículo 50, y sus obligaciones de transparencia son aplicables desde el 2 de agosto de 2026. Se resume en una frase: cuando una persona interactúa con una IA, tiene que saberlo.La segunda obligación que te afecta de forma directa es el artículo 50, cuyas obligaciones de transparencia son aplicables desde el 2 de agosto de 2026. Se puede resumir en una sola frase: cuando una persona interactúa con una inteligencia artificial, tiene que saberlo. Y cuando un texto, una imagen, un audio o un vídeo han sido generados o manipulados artificialmente, tiene que poder notarse.
Si tienes un chatbot de soporte, un asistente de voz o un agente de ventas automatizado, la persona debe saber que habla con una IA —salvo que sea evidente para un usuario razonablemente informado—. Y el aviso debe darse como muy tarde en la primera interacción.En la práctica: si tienes un chatbot de soporte, un asistente de voz o un agente de ventas automatizado que habla directamente con personas, esas personas deben saber que están tratando con una inteligencia artificial —salvo que resulte evidente para un usuario razonablemente informado—. Y la obligación de informar se activa como muy tarde en el momento de la primera interacción o exposición. No vale enterrarlo en la política de privacidad: un aviso breve y bien colocado suele ser suficiente, pero tiene que estar.
Chatbots y agentes de voz
Si atiende a personas, tiene que identificarse como IA en la primera interacción. Un aviso claro y accesible basta.
Vídeo, audio e imagen generados
Quien despliega un sistema que genera o manipula imagen, audio o vídeo debe revelar su naturaleza artificial. Los anuncios con avatares entran aquí.
Textos publicados
Si publicas texto generado con IA para informar al público, hay que indicarlo — salvo que exista revisión humana real, control editorial efectivo y alguien que asuma la responsabilidad.
Emociones y biometría
Si usas sistemas capaces de inferir emociones o de categorizar personas por biometría, informar previamente deja de ser cortesía y pasa a ser obligación.
Esto no es un problema: es una ventaja si lo montas bien
Un agente que se presenta como IA desde el primer mensaje no vende menos: genera más confianza. El problema no es avisar — es descubrir en una inspección que tu chatbot llevaba un año haciéndose pasar por una persona.Un agente que se presenta como inteligencia artificial desde el primer mensaje no vende menos: en nuestra experiencia genera más confianza, porque el cliente sabe con qué está hablando y cuándo pedir una persona. El problema no es avisar, que cuesta una línea de texto. El problema es descubrir en una inspección que tu chatbot llevaba un año haciéndose pasar por una persona, o que tus anuncios con avatar no indicaban en ningún sitio que esa cara no existe.
Las fechas que importan
El reglamento no entró de golpe: se aplica por tramos. Estas son las cuatro fechas que debes tener en la cabeza.El reglamento europeo no entró en vigor de golpe: se aplica por tramos escalonados, y ahí está el motivo de tanta confusión. Estas son las cuatro fechas que de verdad debes tener en la cabeza.
Qué deberías tener hecho
Estos son los cuatro deberes que una pyme que usa IA debería poder demostrar. Ninguno requiere un departamento legal: requieren orden.Más allá de la letra pequeña, estos son los cuatro deberes que una pyme que usa inteligencia artificial debería poder demostrar si alguien se lo pide. Ninguno requiere tener un departamento legal: requieren orden y unas cuantas decisiones tomadas por escrito.
Inventario de los sistemas de IA que usas
Una lista de qué IA se usa en la empresa, para qué, quién la usa y con qué datos. Sin esto no se puede demostrar nada más: es el punto de partida.Una lista, por sencilla que sea, de qué herramientas de IA se usan en la empresa, para qué tarea, quién las usa y con qué datos trabajan. Sin este inventario no se puede demostrar nada de lo demás: es el punto de partida de todo lo que viene después.
Clasificación por nivel de riesgo
El reglamento no trata igual a todos los usos. Los de alto riesgo del anexo III incluyen selección de personal y RRHH, scoring de crédito, seguros, sanidad, educación y biometría. Si cribas currículums con IA, estás ahí.El reglamento no trata igual a todos los usos: las obligaciones dependen de la finalidad y del riesgo, no del tamaño de tu empresa. Entre los sistemas de alto riesgo del anexo III están los de selección de personal y recursos humanos, scoring de crédito, seguros, sanidad, educación, biometría e infraestructuras críticas. Ojo con esto, porque muchas pymes usan IA para cribar currículums sin saber que eso es precisamente un uso de alto riesgo.
Supervisión humana efectiva
Que haya una persona que pueda revisar, corregir o parar lo que hace el sistema. «Efectiva» significa real: alguien con criterio, tiempo y autoridad para intervenir, no una firma de trámite.Que exista una persona capaz de revisar, corregir o detener lo que hace el sistema. La palabra «efectiva» es la importante: no vale designar a alguien en un documento. Significa alguien con el criterio, el tiempo y la autoridad reales para intervenir cuando la IA se equivoque, y con un procedimiento claro de cómo hacerlo.
Formación proporcional del personal
El artículo 4. Quien maneja la IA debe saber qué hace, dónde falla y cuándo no fiarse. Y debe poder demostrarse.El artículo 4 que veíamos antes. Quien maneja la herramienta debe entender qué hace, dónde se equivoca, qué datos no puede meter en ella y cuándo no debe fiarse del resultado. Y debe existir evidencia razonable de que esa formación se ha dado, proporcional al puesto y al riesgo.
El punto ciego: la IA que ya usa tu equipo
Aquí está el problema real de casi todas las pymes, y no es legal: es de visibilidad. Se llama shadow AI.Aquí está el problema real de casi todas las pymes con las que hablamos, y no es un problema legal: es de visibilidad. Tiene nombre propio y se llama shadow AI, o IA en la sombra.
Tu equipo ya está usando IA. Con cuentas personales, en herramientas que nadie ha aprobado y a veces metiendo datos de clientes. Y no por mala fe: porque les ahorra tiempo y nadie les ha dicho qué se puede y qué no.Tu equipo ya está usando inteligencia artificial, con o sin tu conocimiento: con cuentas personales, en herramientas que nadie ha aprobado y, en algunos casos, metiendo información de clientes en un chat cuyo tratamiento de datos nadie ha revisado. Y no por mala fe: porque les ahorra tiempo y nadie les ha explicado qué se puede hacer y qué no.
El resultado es incómodo: una empresa no puede demostrar que cumple si no sabe qué IA está usando su gente. Por eso el inventario no es burocracia — es lo primero que hay que hacer.El resultado es incómodo pero simple: una empresa no puede demostrar que cumple nada si no sabe qué inteligencia artificial está usando su propia gente. Por eso el inventario del punto anterior no es un trámite burocrático, es literalmente lo primero que hay que hacer, y por eso empezamos siempre por ahí.
Sanciones: cuánto y qué cambia si eres pyme
Las cifras que circulan asustan, y conviene entenderlas bien porque hay un detalle que casi nunca se cuenta y que te beneficia.Las cifras que circulan por titulares asustan bastante, y conviene entenderlas bien —porque hay un detalle que casi nunca se cuenta y que, si eres una pyme, te beneficia directamente.
| Tipo de infracción | Multa máxima | O bien |
|---|---|---|
| Usar prácticas prohibidas | 35 millones de euros | 7% de la facturación mundial |
| Incumplir otras obligaciones, incluidas las de alto riesgo | 15 millones de euros | 3% de la facturación mundial |
| Dar información incorrecta a las autoridades | 7,5 millones de euros | 1% de la facturación mundial |
El detalle que sí tiene en cuenta tu tamaño
Para pymes y startups el reglamento aplica la cifra menor de cada par, no la mayor. Es una de las pocas concesiones explícitas al tamaño de la empresa: nadie va a multar a un taller de cinco personas con 35 millones.Para pymes y startups, el reglamento prevé expresamente que se aplique la cifra menor de cada par, no la mayor. Es una de las pocas concesiones explícitas al tamaño de la empresa que contiene la norma. Dicho claro: nadie va a multar con 35 millones de euros a un taller de cinco personas. Pero eso no significa que la obligación no exista, ni que no puedan pedirte cuentas.
Esto es información, no asesoramiento jurídico
En Leadmetrica somos especialistas en implantar y en formar, no un despacho de abogados. Para certificar tu cumplimiento y valorar tu caso concreto, cuenta con asesoría jurídica especializada. Lo que nosotros hacemos es la parte práctica: inventario, gobernanza y formación del equipo.En Leadmetrica somos especialistas en implantar sistemas de IA y en formar equipos, no un despacho de abogados. Este artículo es informativo y no sustituye al asesoramiento jurídico: para valorar tu caso concreto y certificar tu cumplimiento, cuenta con asesoría legal especializada. Lo que sí hacemos nosotros es la parte práctica y operativa, que suele ser la que se queda sin hacer: levantar el inventario de sistemas, montar la gobernanza del uso de IA y formar al equipo con el nivel que le corresponde a cada puesto.
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Preguntas frecuentes sobre la ley de IA
¿La ley de IA española ya está aprobada?
No. El Proyecto de Ley Orgánica para el buen uso y la gobernanza de la Inteligencia Artificial se aprobó en Consejo de Ministros el 26 de mayo de 2026 y sigue en tramitación parlamentaria, por lo que puede cambiar mediante enmiendas. Lo que sí está vigente es el Reglamento Europeo de IA, que es de aplicación directa y del que salen las obligaciones.
Soy autónomo o tengo una micropyme, ¿me aplica igual?
Sí. La obligación de alfabetización en IA del artículo 4 no tiene umbral de tamaño: afecta igual a un autónomo, a una micropyme y a una multinacional siempre que se use IA en la actividad. Lo que varía según el tamaño es el importe de las sanciones, donde a pymes y startups se les aplica la cifra menor de cada tramo.
¿Usar ChatGPT para redactar correos ya me obliga a algo?
Si tu equipo usa herramientas de IA en su trabajo, entra en juego la obligación de alfabetización del artículo 4: esas personas deben tener formación proporcional a lo que hacen. Un uso básico como redactar borradores exige menos que un uso de alto riesgo, pero no exige cero. Y conviene tener por escrito qué información no se puede introducir en esas herramientas.
¿Tengo que avisar de que mi chatbot es una inteligencia artificial?
Sí. El artículo 50, aplicable desde el 2 de agosto de 2026, exige que quien interactúa con un sistema de IA lo sepa, salvo que resulte evidente para un usuario razonablemente informado. El aviso debe darse como muy tarde en la primera interacción, y basta con que sea claro y accesible. Lo mismo aplica a vídeo, audio o imagen generados artificialmente: hay que revelar que lo son.
Si la IA se equivoca, ¿responde mi proveedor o respondo yo?
Respondes tú. El reglamento distingue entre el proveedor, que fabrica el sistema, y el responsable del despliegue, que es quien lo usa en su actividad profesional. Si pones un chatbot ante tus clientes eres responsable del despliegue, y quien responde ante un cliente, una autoridad administrativa o un órgano judicial sigue siendo tu empresa. El artículo 26 concreta esos deberes: usar el sistema según las instrucciones del proveedor, supervisarlo y conservar los registros cuando corresponda.
¿Me pueden multar por no haber formado a mi equipo?
Seamos precisos: el artículo 4 no lleva aparejada una multa propia y directa, así que nadie va a llamar a tu puerta solo por eso. El riesgo real es distinto y bastante más probable: la falta de formación sale a la luz cuando ya hay una comprobación abierta por otro motivo —una reclamación, la auditoría de un cliente grande, un concurso— y ahí agrava el expediente. Al revés también funciona: la formación documentada es justo lo que demuestra que actuaste con diligencia. Y ojo con el efecto acumulación, porque una IA que trata datos personales puede tocar a la vez el reglamento de IA y la normativa de protección de datos.
¿Qué pasa exactamente el 2 de agosto de 2026?
Se activan de lleno las obligaciones para los sistemas de alto riesgo del anexo III y las nuevas obligaciones de transparencia, y AESIA adquiere plena capacidad para inspeccionar, pedir evidencias y sancionar. Es decir: la obligación de formación no nace ese día —lleva vigente desde febrero de 2025—, lo que nace es la capacidad de comprobarlo.
¿Qué se considera un sistema de IA de alto riesgo?
El anexo III del reglamento incluye, entre otros, los sistemas usados en selección de personal y recursos humanos, scoring de crédito, seguros, sanidad, educación, biometría, infraestructuras críticas y servicios públicos esenciales. El caso que más sorprende a las pymes es el de recursos humanos: cribar currículums con IA es un uso de alto riesgo.
¿Qué formación exige exactamente el artículo 4?
El reglamento no fija un certificado oficial ni un número de horas. Pide un nivel suficiente de alfabetización en IA, proporcional al puesto y al riesgo del sistema, y evidencia razonable de que existe. En la práctica eso significa formación adaptada a cada rol y algún registro de que se ha impartido.
¿Por dónde empiezo si no tengo nada hecho?
Por el inventario: saber qué IA se está usando en tu empresa, para qué y quién la usa. Sin eso no se puede clasificar el riesgo, ni decidir qué formación necesita cada persona, ni demostrar nada. Es lo primero que hacemos en la auditoría, y suele revelar bastantes herramientas que nadie había aprobado.
¿Leadmetrica certifica que mi empresa cumple?
No, y desconfía de quien te lo prometa. Nosotros hacemos la parte operativa: el inventario de sistemas, la gobernanza del uso de IA y la formación del equipo por puestos. La validación jurídica del cumplimiento corresponde a asesoría legal especializada, y trabajamos bien de la mano con ella.
Conclusión
Quítale el ruido a los titulares y queda algo bastante manejable: si usas IA en tu negocio, tienes que saber qué usas, con qué riesgo, quién supervisa y con qué formación. Nada de eso necesita un departamento legal.Si le quitas el ruido a los titulares, queda algo bastante manejable: si usas inteligencia artificial en tu negocio tienes que saber qué usas, con qué nivel de riesgo, quién lo supervisa y con qué formación cuenta la gente que lo maneja. Nada de eso necesita un departamento legal ni una inversión enorme. Necesita orden y decisiones tomadas a tiempo.
Lo que no conviene es esperar. La obligación de formación lleva vigente año y medio, y desde agosto de 2026 hay quien puede comprobarla. Empezar ahora es barato; empezar cuando te lo pidan, no.Lo que no conviene es esperar a que se apruebe la ley española para moverse, porque la obligación de formación lleva vigente desde febrero de 2025 y desde agosto de 2026 hay una agencia con capacidad para comprobarla. Empezar ahora, con calma y por orden, es barato. Empezar el día que alguien te lo pida, no lo es.
Y hay una parte positiva que casi nadie ve: ordenar cómo tu empresa usa la IA no es solo cumplir. Es descubrir qué herramientas os sirven de verdad, cuáles sobran y dónde estáis perdiendo tiempo. Eso es exactamente lo que trabajamos en la auditoría.Y hay una parte positiva que casi nadie ve en todo esto: ordenar cómo tu empresa usa la inteligencia artificial no es solo un ejercicio de cumplimiento. Es la mejor excusa que vas a tener para descubrir qué herramientas os sirven de verdad, cuáles sobran, qué datos estáis exponiendo sin querer y en qué tareas seguís perdiendo horas que la IA podría ahorrar. Eso es exactamente lo que trabajamos contigo en la auditoría inicial.
¿Sabes qué IA usa tu equipo ahora mismo?
En una llamada de 30 minutos levantamos el inventario de la IA que ya se está usando en tu empresa y te decimos qué formación necesita cada puesto. Sin compromiso.
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